• “45 días y 500 noches” captura la esencia de Cadaqués de una manera muy particular. ¿Qué es lo que más te inspiró de este lugar para escribir tu obra?

    Cadaqués es un lugar único en el mundo; por su historia, por su gente, por todos los artistas que han pasado y siguen pasando por el pueblo. Ocurren tantas cosas mágicas, que encontrar historias para escribir, no supone esfuerzo alguno. Otra cosa es la dificultad que conlleva ser fiel a la realidad; todo es tan extraordinario que ni el mejor de los escritores, ni el mejor de los pintores, ni, en definitiva, el mejor de los artistas, puede llegar a expresar con total acierto la magia de Cadaqués. Hay que vivirlo para entenderlo. 

    • A lo largo de tu carrera, desde tus inicios en la radio hasta tu trabajo como escritor y columnista, ¿cuál ha sido el mayor desafío que has enfrentado al vivir del arte?

    España, en la actualidad, no es país para artistas. El arte se sigue viendo desde el prisma de la ignorancia, se valora poco… cosa que dice mucho de este país. Más aún cuando lo más grande que tenemos es la herencia artística de grandes escritores, poetas, músicos, pintores, arquitectos… la cultura y el arte deberían volver a ser el epicentro si no queremos permanecer en este sistema que se sustente del turismo vulgar. 

    • ¿Crees que los jóvenes están desconectados del arte y la cultura? 

    Toda la sociedad, sin importar la edad, está menos conectada que antes. Vivimos en un sistema que no permite la observación ni la reflexión, obligados a trabajar continuamente en cosas que no gustan, con horarios realmente esclavizadores que hacen homenaje a su etimología. Trabajo viene de “tripalium” que era ni más ni menos un instrumento de tortura. Más allá del catastrofismo, creo que hay muchos jóvenes con ganas de crear y que hacen arte en mayúsculas. Me viene a la cabeza varias personas que poco a poco van despuntando como la pintora Miriam Dema, el pintor Max Dore, el guitarrista flamenco Rafael Ulecia, el cantante Egon Calle, la cantante Gabriela Richardson… entre muchos otros. Si realmente hay voluntad y realmente se quiere apostar por el arte, el futuro de la cultura de este país está en buenas manos. 

    Hugo Scoccia. Foto realizada por STUDIO LAZAREFF.
    • En tus relatos usas mucho el humor, el sarcasmo y la ironía. ¿Cómo influyen estos elementos en tu proceso creativo y en la manera en que cuentas las historias de Cadaqués?

    Sin humor, sin ironía y sin sarcasmo, la vida carece de sentido. 

    • Tus microrrelatos reflejan una vida cotidiana llena de surrealismo y emoción. ¿Qué papel juega la amistad en tus historias y en tu vida personal?

    El libro lo podríamos catalogar como un homenaje a los amigos, un recuerdo de algunas de las tantas aventuras que vivimos juntos. La amistad, de todo tipo, para mi es primordial. Rodearte de gente bella, en todos los sentidos, es uno de los requisitos para alcanzar la felicidad vital. 

    • ¿Puedes contarnos algún momento o anécdota específica durante la creación de “45 días y 500 noches” que haya sido particularmente memorable o inspirador?

    Cada una de las historias son descripciones de momentos memorables e inspiradores. No podría quedarme con una. 

    7. Si tuvieras que describir la esencia de tu libro en una sola frase para captar la atención de nuevos lectores, ¿cuál sería? 

                Un homenaje a los amigos y al pueblo más bonito del universo, Cadaqués. 

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