Moisés de las Heras "Sueñomatografía"Moisés de las Heras "Sueñomatografía"

¿CÓMO TE DEFINIRÍAS?

¿De verdad tengo que definirme? Soy muchas cosas a la vez porque soy humano. Pero en las cosas que he decidido ser, mi principal característica, al menos como yo me veo, es la de escritor. Ser escritor es algo más que una profesión. Significa preguntarse sobre el ser humano y sobre sus reacciones en situaciones diversas, principalmente polémicas, conflictivas, y preguntarse por qué reacciona así. Soy un animal curioso y me interesa conocer porque la gente reacciona como lo hace. Cada novela mía en realidad es un medio de preguntarme y de buscar respuestas sobre esta cuestión. Pero como nunca la encuentro o me resulta insuficiente, siempre necesito escribir, en esa búsqueda. Aparte, soy muchas más cosas, pero principalmente, desde el punto de vista literario, soy eso.

¿A QUÉ EDAD EMPEZASTE A ESCRIBIR?

Muy temprano.

Recuerdo el fenómeno de la escritura como el resultado de una frustración. Me explico.

Soy hijo de actores, de un grupo de aficionado de Talavera de la Reina, el Candil. Cuando tenía unos ocho o nueve años veía a mis padres subirse al escenario y yo quería estar allí, pero, como es lógico, no suele haber muchos papeles para niños y además tenía que estudiar.

En cierta ocasión, un actor nuevo llegó al grupo para incorporarse en él y trajo debajo del brazo unos cuentos y poemas que leyó en público. Entonces vi con claridad que podía dar salida a mi necesidad de comunicarme a través de la escritura. La escritura me permitía ser independiente. No necesitaba otros actores, unos ensayos, ni una representación en ningún escenario. Podía ser autosuficiente. Con un papel y un bolígrafo me bastaba y aproximadamente a esa edad, los nueve años, comencé a escribir.

¿CÓMO NACE LA NECESIDAD DE PLASMAR EN UN PAPEL LO QUE SE TE PASA POR LA CABEZA?

Escribir, como cualquier otro tipo de arte, comienza por la expectación. Las sensaciones que uno recibe ante una obra de arte es lo primero que se aprende. A escuchar. A leer. A ver. Música, literatura, pintura. Te entran por los oídos, por la inteligencia, por los ojos. Y uno decide que quiere ser desde el punto de vista artístico, si músico, novelista, pintor… Es así como se empieza.

Uno quiere ser ese autor que emocionó a un espectador… que eras tú misme cuando eras niño. Ese autor que ha creado esa música, esa novela, esa pintura, para emocionar a los otros. Así surge la necesidad de plasmar en un papel lo que se te pasa por la cabeza. Porque tienes un objetivo: causar en el otro la misma sensación de bienestar, la misma belleza que causaron en ti otros escritores, pintores, músicos, poetas.

El arte es un modo de comunicación y la necesidad es la retroalimentación que se produce al crear. Se crea como respuesta haber recibido como espectador ese mismo regalo.

¿PLANIFICAS LAS HISTORIAS AL DETALLE ANTES DE ESCRIBIRLAS O LAS DEJA SURGIR SOBRE LA MARCHA?

Te estás refiriendo a si soy un escritor de mapa o de brújula. La verdad es que, entre los dos métodos, he llegado a una “entente cordiale”. En principio, elaboró un esquema. Un esquema de trama y otra de personajes. Voy directamente a la escaleta. No me entretengo en otros pasos, tal vez necesarios, pero que pueden distraerte de tu objetivo. Hay que limpiar la broza. Al final, una novela tiene que ser algo muy simple. Que se vea desde el primer momento lo que pretendes y que durante el desarrollo te dirijas como una flecha hacia el final, acompañado por los lectores.

La primera escaleta que escribo intenta ser así, directa y sin desviarse. Con sus tramas y con momentos de clímax y anti clímax menores, por supuesto, pero sin desviarse del objetivo principal, el final de la novela, lo que constituye su eje central.

Acto seguido, rienda suelta a la imaginación. Intento controlar tanto a los personajes como a la propia trama para que se ajusten a la escaleta. Es como ir de caza con una rehala de perros. Los perros pretenden ir cada uno por su lado, pero tú los tienes sujetos para que te obedezcan.

De vez en cuando alguno se escapa y transita por lugares mucho más interesantes que los previstos en la escaleta. Le dejas ir a ver dónde te lleva. Entonces vuelves a la escaleta, ves las posibilidades que tiene ese nuevo camino, reestructuras todo (o no, o parte), procurando que la nueva escaleta cumpla con los requisitos de rotundidad que te propusiste al principio, que no se desvíe pero que incluya los cambios que ha hecho la brújula. Que siga siendo directa, pero aceptando la nueva propuesta que te ha hecho el personaje.

Acto seguido, vuelves a ser un escritor de brújula, cuando desarrollas la nueva escena. Y así vas negociando entre la escaleta y el instinto.

No es bueno que venza ninguno, porque agarrarse mucho a la escaleta puede restarte frescura, libertad de imaginar y crear. Pero tampoco conviene dejarse seducir demasiado por los cantos de sirena de la brújula. Puede embarrancarte y hacerte naufragar en los arrecifes. El viento sopla por donde quiere, pero tú tienes que llevar el barco a puerto. Ese es el trabajo.

¿HAS CAMBIADO ALGÚN FINAL DESPUÉS DE ESCRIBIRLO?

No exactamente. Mi dirección es lineal, hacia un objetivo y la meta siempre está allí, al fondo. El viento sopla cuando escribes, te desvía, los personajes quieren manejar el barco, pero tú no les dejas. Al menos no demasiado. Ese es el manejo del barco, el arte de la navegación, la lucha entre el escritor de brújula y la escaleta, el viento y el timón, que va marcando el destino de la trama. Por lo tanto, puede que sí, que haya cambiado un final porque me pareció mejor que el que tenía, pero todo ha sido producto de una evolución lógica.

Lo que sí puedo decirte que lo que suelo cambiar a menudo son los puntos de giro. Aquel perro que se desvía, que se escapa de la tralla e investiga nuevos territorios y al que dejo ir para ver donde acaba. Tal vez me ofrezca nuevas perspectivas hacia el primer tercio de la obra, o hacia la mitad, donde está el punto de giro principal o en el segundo tercio. En esos casos, cuando se acumulan acontecimientos y personajes, suelen surgir novedades que hacen cambiar la trama hacia su final. Hay que dejar fluir para que el oficio, mientras se desarrolla, no pierda espontaneidad, frescura, como dije antes. Por lo tanto, no es el final en sí lo que suelo cambiar, sino la trayectoria hacia un nuevo final. Siempre que me parezca más interesante que el que tenía.

HABLEMOS DE TUS OBRAS. ¿CUÁNTOS LIBROS HAS PUBLICADO YA?

A ver que los cuente, porque son: Tres obras de teatro publicadas. Las tres a consecuencia de ganar algún certamen. Premio de la Universidad de la Laguna, Domingo Pérez Minik, Premio Buero Vallejo y Accésit de la ESAD de Extremadura, son las tres obras de teatro premiadas y con publicación. Respecto a la novela, Premio joven Universidad Complutense de Madrid, Premio Rafael Ceballos… Dos premios con su correspondiente publicación. Además, me han publicado una novela que me solicitaron e innumerables cuentos premiados. Últimamente, he publicado dos novelas cortas en Adarve editorial, “Sueñomatografía”, y este mes de noviembre espero que se publique otra novela corta.

Pero no solo son los premios. He descubierto una solución para dar salida a otras novelas que no cumplen los requisitos de los certámenes. Me refiero a Amazon. Novelas que no llegan a ser largas pero que tampoco se acercan a lo estipulado como novela corta, por la cantidad de folios. Sin embargo, pueden ser publicadas en la plataforma digital. En Amazon no solamente puedes conseguir el ebook, sino que también publican en papel y es una ventaja. En Amazon he publicado una novela juvenil, otra obra de teatro, y he publicado nuevamente premios, novelas que se publicaron en su día, porque ganaron algún premio, pero que ya estaban descatalogadas y que gracias a Amazon tienen una nueva vida. Las estoy subiendo poco a poco a la plataforma y quien tenga curiosidad puede volver a adquirirlas.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS DESTACARÍAS DE TU OBRA MÁS RECIENTE?

Te voy confesar una cosa que ya sospechábamos, pero hasta ahora no nos habíamos atrevido a decir los escritores.

Soy un escritor analógico. Cuando empecé mi carrera de escritor no existía Internet y la única forma de publicar era la editorial. Si querías publicar gratuitamente, tenías que ganar algún premio. Es decir, tenías que someterte a los gustos, un poco rancios, de los miembros de un jurado. Solo así publicabas.

Así ha sido hasta hace poco. Pero el panorama ha cambiado por completo.

El secreto que te confesaré es que los premios literarios suelen ser un coñazo. Demuestra que sabes escribir, demuestras que tienes profundidad, demuestras que tienes la cultura y un instinto, que llevas algo dentro. Pero difícilmente son obras que entretengan. Son obras que el lector medio rechaza.

Suele suceder que una novela entretenida, ágil, amena, distraída, que se disfruta, paradójicamente no gana ningún premio. Se puede quedar en el cajón de un escritor durante años, o tal vez para siempre, anónima y sin publicar. Entre tanto, novelas mucho más pesadas, aunque más profundas, ganan concursos. Pero no se venden porque el lector mayoritario las rechaza. Es algo que se ha venido dando durante mucho tiempo, un pulso entre la novela de entretenimiento y la novela de alta cultura.

Amazon ha acabado con todo eso. Bueno, no solamente Amazon. También las pequeñas editoriales, que lo publican todo.

En Amazon puedes encontrar mucha morralla de mala calidad, por supuesto, pero también puedes encontrar esas novelas entretenidas que no encontrabas porque los miembros del jurado de los diversos certámenes no tenían a bien publicarlas y mucho menos las editoriales de prestigio.

Quiero decirte con esto que mi obra más reciente por fin puede soltarse la melena, de las ataduras de los premios literarios, y adaptarse mucho más al lector. Los escritores no teníamos más remedio que elevar el tono de nuestras producciones si queríamos alzarnos con un premio y publicar. Las novelas más simples, más sencillas, pero que llegaban mucho más a la gente, no se premiaban. Ahora si podemos publicarlas. En Amazon.

Ahí están mis novelas, aquellas que valen la pena leer porque tienen un objetivo primordial: el lector, y no el erudito miembro de ningún jurado.

Eso destacaría de mis novelas más recientes: doy más importancia al entretenimiento.

HABLEMOS AHORA UN POCO SOBRE TI. ¿CREES QUE AHORA LOS ESCRITORES LO TENÉIS MÁS FÁCIL PARA TRIUNFAR, GRACIAS A LAS REDES? ¿O QUE PRECISAMENTE ESO HACE QUE HAYA MÁS COMPETENCIA Y CUESTE MÁS DIFERENCIARSE?

Tú lo has dicho. Es un arma de doble filo. Hoy cualquiera escribe una novela, cualquiera puede publicar, incluso muchos malos escritores (y escritoras, como se especifica ahora) Cualquiera puede darse publicidad a través de las redes. Eso ha complicado mucho nuestro oficio.

Lo que ayer era coto privado de unos cuantos escritores que sabían moverse en las altas esferas, tomarse muchos cafés con agentes literarios y relacionarse con editores, cuestión que sigue siendo válida si tu interés es hacerte famoso y trepar -todo un arte para el que hay que valer-, hoy la cosa se ha puesto más difícil porque hay más ovejas en el rebaño. Y algunas que no dan buena leche ni lana.

Antes teníamos guateques donde iban cuatro gatos a casas particulares a poner un tocadiscos. La elite cerrada con derecho de admisión. Hoy hay macrodiscotecas de escritores. Estadios de fútbol llenitos hasta la bandera de candidatos a escritores. Y abundan los malos. Eso es Amazon en cuestión de libros y nunca se sabe cuál es bueno. Todo depende de la publicidad que te hagas.

Además, está el problema del lector. Hoy, el lector que se pasa el día pendiente de las redes sociales, no podemos asegurar que sea un buen lector con acertado criterio. Solo busca entretenerse y muchos se entretienen con la basura, porque “no dan”. Pasan tanto tiempo en Facebook que no sé cómo les da tiempo para leer. El día no da para tanto. Ahora, el lector es menos culto.

En aquel entonces había menos lectores, mejores, pero más selectos. Hoy, el lector que vale la pena es un lector que se ausenta de las redes sociales para leer así que, en buena medida, en Amazon se vende a los malos lectores.

El problema ha cambiado, pero suele ser el mismo siempre. Solo hay algunos lectores buenos. Y también algunos autores buenos. Distinguirte de los demás como escritor de los demás escritores es difícil. Llegar a un buen lector, también. No estoy muy convencido de que ese buen lector se pesque con las redes, pero es donde hay peces, en las rrss.

La cosa ha mejorado. La cosa ha empeorado. A partes iguales. No es ni mejor ni peor. Es, simplemente, diferente, pero sigue siendo difícil hacerse ver.

¿QUÉ AUTORES TE HAN INSPIRADO MÁS A LA HORA DE ESCRIBIR?

Empecé con los clásicos. John dos Passos, Camilo José Cela, Ramón J Sender, todo lo que caía en mis manos. También literatura de otros siglos, y literatura medieval. El Cid, la Celestina, el Lazarillo… soy licenciado en filología hispánica. Nada de lo que se escribe me es ajeno. Pero últimamente me estoy acercando a la literatura más dinámica, más sencilla, más espectacular porque pretendo llegar a un público mayoritario. Hoy día la salida está ahí. En la auto publicación, en las redes sociales. Dan Brown se hizo famoso después de que decidió autopublicarse. Su novela El Código Da Vinci fue una obra autopublicada. Una gran editorial se fijó en ella y le lanzó al estrellato. Novelas como 50 sombras de Grey también fueron autopublicadas en un primer momento. Eva Sáenz de Urturi autopublicó su primera saga en Amazon, como una autora independiente y desconocida donde al fin fue descubierta por un cazatalentos. Debes tener suerte, pero el escaparate de Amazon hoy día es fundamental. Es un consejo que dio Juan Gómez Jurado a los autores desconocidos. Debes exhibirte allí y ser la aguja en el pajar. Al menos estás. Y hay que luchar por estar al lado del DJ en la macrodiscoteca, lo más cerca posible. No quedarse al fondo, junto a la salida. No hay más remedio. Muchos de los autores de ahora empezaron así.

Los autores que ahora me inspiran más en mi nueva trayectoria son los que crean para el gran público, como son los ejemplos que te he citado.

¿ESTÁS TRABAJANDO EN ALGÚN NUEVO PROYECTO?

Desde luego, la nueva perspectiva que se me ha abierto gracias a las oportunidades de autopublicación, sobre todo gratuita, me ha animado a emprender proyectos que tenía aparcados ante la duda de si podría darle salida una vez escrita. Sí, tengo nuevos proyectos. Entre otros, hacer una novela por año. Creo que a estas alturas de mi oficio y con la experiencia adquirida, es posible terminarla en tampoco tiempo. Sobre todo, cuando se trata de novelas sencillas y de fácil lectura son las que ahora mismo reclaman mi atención.

Pienso pasarme al género policiaco para lo cual tengo alguna trama bastante interesante en el cajón que desempolvaré un día de estos. Acabo de terminar una novela sobre el Crimen de Cuenca que he enviado a un premio importante, por si cuela. No creo que suene la flauta, pero quién sabe… También he empezado una novela sobre una compositora del XIX. Una historia real, biográfica, sobre creadora, anónima para el gran público, pero muy conocida en Francia. Y también una novela sobre Jack el destripador. Todos esos son los proyectos que ahora me bullen en la cabeza.

Pero, entre tanto, está el libro que ahora mismo tengo a la venta en la Editorial Adarve. “Sueñomatografía”. Una novela sobre un señor que se queda dormido en el cine y empieza a hablar con los actores, clásicos y modernos, en una locura humorística. Es una novelita corta que ha gustado mucho a quien se la ha leído. Algo distinto a lo de siempre, y original, que se me ocurrió en un día de locura y que ha dado como resultado una locura igual. Puede disfrutarse como algo diferente y atrevido. Humor de situación y extravagancia a raudales. Con mucha metáfora desgarbada, chusca y pintoresca.

PARA TERMINAR, ¿DÓNDE SE PUEDE CONSEGUIR TU LIBRO?

En Amazon. Te diría que en la Editorial Adarve, pero si tecleas “Sueñomatografía” y mi nombre, Moisés de Las Heras, de inmediato aparece. Por cierto, que la portada también es mía, la he dibujado yo.

En Amazon, repito. Allí está “Sueñomatografía”. La puedes conseguir a golpe de clic.

Pero si no te gusta el tema o no entiendes mucho de cine (la verdad es que no hay que entender demasiado de cine para poder disfrutar de Sueñomatografía) … si no te mola esa novela, tengo otras, como decía Groucho Marx. Teclea en mi página de autor, Moisés de Las Heras y allí las encontrarás, premiadas y no premiadas. Pero he procurado que todas las que hay se puedan disfrutar y dejar un buen gusto cuando se terminan. Las novelas “difíciles” no las he publicado aún, así que allí podrás encontrar todas las entretenidas.

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