Mi tribu del María comienza con un sueño. ¿Qué había detrás de ese sueño?
Todo comenzó con un sueño y con una vocación que nunca dejó de arder. Después de tantos años dedicada a la enseñanza, sentía que había muchas historias, emociones y aprendizajes que merecían ser compartidos. Este libro nace precisamente de ahí, de la necesidad de recoger una parte de mi recorrido como maestra y, sobre todo, como mujer.
¿Es este libro el diario de una maestra?
Es mucho más que eso. No es solamente el diario de una maestra, sino también el mapa emocional de una mujer que se ha dejado la piel y el alma en cada pupitre, en cada mirada infantil y en cada historia compartida con su “tribu”. A lo largo de estos años han sido cientos los niños y niñas que han pasado por mi aula, y todos ellos me han enseñado tanto como yo he podido enseñarles.
Habla de su “tribu”. ¿Quiénes forman parte de ella?
Mi tribu está formada, principalmente, por todos esos niños y niñas que han ido pasando por mi vida profesional y personal. Cada uno ha dejado una huella diferente. También forman parte de esa tribu las familias, los compañeros y todas aquellas personas que han compartido conmigo el camino de la educación.
Pero no solo mi tribu son personas que están entre las paredes de un colegio. Mi tribu la forman todas las personas que han estado y están en mi vida, y seguirá ampliándose con todas aquellas personas que irán llegando a ella. Forman mi tribu mis hijos, mi marido, mi familia, mis amigos, mis compañeros, mis alumnos, las familias de mis alumnos… todo aquel que está en mi vida.
¿Qué representa para usted la escuela?
La escuela puede ser mucho más que un lugar donde aprender contenidos. Puede convertirse en un hogar, en un espacio seguro donde un niño se sienta visto, escuchado y acompañado. Por eso Mi tribu del María es también un homenaje a la escuela entendida desde una mirada humana y emocional.
¿Qué le ha enseñado la infancia a lo largo de estos 23 años?
La infancia ha sido una de mis grandes maestras. Los niños tienen una manera muy especial de mirar el mundo y de mostrarnos cosas que muchas veces los adultos olvidamos. Me han enseñado sobre la ternura, la capacidad de levantarse, la importancia de disfrutar de las pequeñas cosas y, sobre todo, sobre la necesidad de vivir y sentir desde la autenticidad.
Ellos sienten y viven el momento presente con un amor que es lo que me transmiten día a día. Ese aprendizaje de vivir el momento presente lo quiero para mí y para quienes forman mi tribu.
En el libro también hay espacio para las pérdidas y los momentos difíciles. ¿Por qué era importante incluirlos?
Porque forman parte de la vida y también de la experiencia de cualquier docente. No todo son momentos felices. Hay pérdidas, situaciones que duelen y experiencias que nos transforman. Creo que mostrar esa parte también ayuda a entender que detrás de cada maestra hay una persona que siente, que sufre, que aprende y que continúa adelante.
¿Qué descubrirá el lector sobre la persona que hay detrás de la maestra?
Descubrirá que detrás de cada maestra hay una mujer. Una mujer que también sueña, que aprende, que se equivoca, que cae y que vuelve a levantarse. La profesión docente suele verse desde fuera, pero pocas veces nos detenemos a mirar a la persona que existe detrás de esa figura.
¿Qué espera que encuentre un maestro o una maestra en este libro?
Me gustaría que se reconociera. Que al leer estas páginas pudiera recordar por qué eligió esta profesión, aquellas historias que le marcaron y esos niños que nunca olvidará. Quiero que sea también un abrazo a todos los docentes que cada día ponen el corazón en su trabajo.
Pero no solo es un libro dedicado a los maestros. Cualquier persona, tenga la profesión que tenga, sea padre o madre o no, encontrará en este libro unas enseñanzas de vida que le ayudarán a vivir la vida que desea y merece.
¿Y qué le diría a una persona que no se dedica a la enseñanza?
Que también puede encontrar su propia historia entre estas páginas. Todos hemos sido niños y, probablemente, todos hemos tenido algún maestro o maestra que dejó una huella especial en nuestra vida. Por eso creo que este libro no habla únicamente de educación, sino también de la vida, de las personas que nos acompañan y de las huellas que dejamos en los demás.
Si tuviera que definir Mi tribu del María en una frase, ¿cuál sería?
Diría que es un homenaje vivo a la escuela como hogar, a la infancia como maestra y a la educación con corazón. Una invitación a recordar que enseñar no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino también en acompañar, emocionar y dejar una huella.



