J.A. Aguilar - VipéreosJ.A. Aguilar - Vipéreos

Has sido empresario, consultor, profesor, viajero, divulgador cultural y ahora novelista. De todas esas vidas, ¿cuál dirías que alimenta más al escritor que eres hoy?

Pienso que todas ellas me han aportado vivencias y experiencias. En definitiva, además de una terapia personal, cuando escribo me interesa crear contenidos, comunicar y entretener. A partir de ahí, cualquier momento vivido me sirve. Y dar soporte al mundo cultural, en momentos sociales tan proclives a denostar la cultura, me da alas para seguir en ello. Sin cultura, no hay nada.

Estudiaste Management por profesión y Humanidades por afición. Es una combinación poco habitual. ¿Qué te ha aportado cada una de esas dos miradas a la hora de observar a las personas?

Así es. Realicé diferentes estudios relacionados con el mundo empresarial, desde un grado en administración de empresas hasta un programa de dirección general, sin olvidar mi profesión, con máster en dirección de operaciones. Estos estudios me han aportado el conocimiento del ser humano y de las organizaciones. Muchas veces pienso que el mundo de la empresa es como un reality show, donde aparece lo más insospechado que puedas imaginar.

Por otra parte, estudiar a los clásicos, a través de diferentes formaciones en Humanidades que he realizado, sobre todo en el mundo de la escritura, me ha sido útil para poder desarrollar mi carrera de escritor.

La novela negra está viviendo desde hace años una enorme popularidad en España. Desde dentro del género, ¿a qué atribuyes esa capacidad para atraer lectores tan distintos?

Los clichés de los géneros literarios son algo que no me acaba de convencer. Encasillamos las obras con una facilidad que es más comercial que algo de fondo. En el denominado género noir hay todo tipo de novelas: buenas y no tan buenas. Por tanto, a mí me gusta más hablar de obras o novelas, sin clasificarlas.

Si mirásemos a los clásicos, a los que no se les cataloga en la narrativa negra o de misterio, encontraríamos obras maestras donde hay misterio, muertes y denuncia social como en las mejores novelas negras. No podemos decir que obras como Crimen y castigo, Macbeth o El retrato de Dorian Gray no sería posible incluirlas en el género noir, también.

Has formado parte de la organización de festivales como Cubelles Noir, Premià del Mal, Tinta y Crimen o Alicante Noir. ¿Qué se descubre de la literatura cuando uno deja de acudir únicamente como lector y empieza a trabajar entre autores, libreros y público?

Forma parte de mi activismo cultural. Relacionarte con otros autores, con lectores, con editores, con promotores de festivales, ferias y congresos literarios, con libreros, es un gran aliciente para incentivar la cultura como uno de los grandes valores de nuestra sociedad. El aprendizaje continuo es una maravilla.

Además, coordinas un club de lectura dedicado a narrativa negra. ¿Los lectores suelen interpretar las novelas de una forma muy diferente a la que espera el escritor?

Es otra de mis actividades de activismo cultural. Colaboro como coordinador en la Asociación de Clubes de Lectura Alexandreia, donde ya sumamos más de treinta clubes de lectura en toda España. Mi club en concreto, como no podría ser de otra manera, es sobre narrativa negra. Nos reunimos online, con frecuencia trimestral, y «lectoconversamos» sobre una novela elegida por los miembros del club. Cualquier persona que quiera participar será bienvenida.

J.A. Aguilar - Vipéreos
J.A. Aguilar – Vipéreos

En Vipéreos eliges un asunto especialmente incómodo: los abusos a menores y la posibilidad de que una institución prefiera protegerse antes que afrontar lo sucedido. ¿Crees que la novela negra tiene una responsabilidad especial para entrar en cuestiones que socialmente resultan difíciles de mirar?

Sí. La responsabilidad social va más allá de lo que dicten las leyes. En este caso concreto, como en el de los ancianos, es una obligación humana y moral que todos defendamos a los más desvalidos o desfavorecidos. No se puede mirar hacia otro lado. Mediante la novela negra, actuamos de altavoz de aquello que otros medios de comunicación soslayan o hacen caso omiso.

La investigación sitúa a Nito Serra frente a personajes que se mueven entre la empresa, la Iglesia, la tecnología y las estructuras de poder. ¿Es ahí donde encuentras hoy los mejores territorios para el noir?

En efecto. Las estructuras de poder, allí donde se mueve el dinero en cantidades ingentes, es donde más podredumbre acostumbra a haber. Ello afecta a todo tipo de instituciones, incluidas las que predican una cosa y hacen otra.

La tecnología también entra de lleno en la historia a través de personajes como Miren, “Look”, y de investigaciones digitales. ¿Cómo ha cambiado Internet la manera de construir una trama detectivesca contemporánea?

Look es uno de los personajes más interesantes, a mi parecer, porque une la parte tecnológica, tan vigente hoy en día, con el activismo político honesto, tan necesario en nuestros tiempos.

Tus personajes comen, viajan, pasean por Barcelona, hablan de cine o entran en bares concretos. ¿Te interesa que el lector reconozca una ciudad real detrás de la intriga?

Me interesa mucho dar una sensación de realidad en el quehacer diario de las personas, en sus trabajos y en sus ratos de ocio. Soy de Barcelona y es una ciudad que conozco bien. Convertirla en un personaje más de la historia forma parte de mi aportación a la literatura. Dicho esto, en mis tres novelas aparecen más lugares que me gustan mucho también, como Santiago de Compostela, Madrid, Málaga, Pamplona, Alicante o Sevilla, a nivel de ciudades, y México o Croacia, en cuanto a países.

Viajar es uno de tus grandes intereses personales. ¿Sueles mirar los lugares a los que viajas también como posibles escenarios literarios?

Sí, ¡cómo no! Como he comentado antes, vivir y experimentar forma parte de mi investigación y documentación. Allí donde voy, me quedo con todo aquello que me parece útil para enriquecer mis novelas. He estado en más de ochenta países, por motivos profesionales o por viaje de placer, y es una de las actividades más interesantes que podemos hacer en esta vida.

Colaboras en radio hablando de “Mundo Noir”. ¿Qué te permite el formato radiofónico que no encuentras ni escribiendo novelas ni participando en encuentros literarios?

Tengo la suerte de contar con un buen amigo, Leopoldo Bernabeu, periodista, hombre de radio y televisión, y también escritor. Nos conocimos hace un par de años y me invitó a colaborar en su programa diario, en el que coordino la sección Mundo Noir, donde repasamos todo lo relacionado con ese mundo, desde el punto de vista de autores, de sus obras, de sus personajes, de los territorios donde transcurren y, cómo no, de todo tipo de eventos que se celebran al respecto. Es otra de mis facetas de activista cultural.

J.A. Aguilar - Vipéreos
J.A. Aguilar – Vipéreos

Cine y literatura negra siempre han mantenido una relación muy estrecha. ¿Hay películas o directores que hayan influido especialmente en tu forma de imaginar una escena?

Me encanta el cine y las series de televisión. Soy un fan empedernido. Si tengo que destacar alguna película, no lo dudo, la trilogía de El Padrino, dirigida por Francis Ford Coppola, basada en la fantástica novela de Mario Puzo. Y si nos vamos a la tele, Los Soprano es mi serie favorita, sin dudarlo un ápice. Ese tipo de producto cinematográfico me inspira mucho.

También mencionas el teatro, la música y el baile entre tus aficiones. ¿La literatura se nutre realmente de todas esas disciplinas o cuando escribes intentas aislarte de ellas?

La música es otro de los leitmotiv de mi vida. Acostumbro a escribir con música tranquila de fondo. La bossa nova me gusta mucho, por ejemplo.

En cuanto al baile, es otra afición que me sirve de ejercicio físico, por lo tanto, me va bien.

Naciste en Barcelona y actualmente resides en L’Alfàs del Pi. ¿Qué representa cada uno de esos dos lugares en tu vida y en tu literatura?

¡Qué voy a decir de mi ciudad! Soy poco patriotero, si se me permite la expresión, pero enarbolo la bandera de la ciudad donde me parió mi madre, concretamente en la Gran Vía. Me gusta mucho.

En cuanto a L’Alfàs del Pi, hace más de dos años que vivo aquí y es un lugar magnífico. Le debo una novela a Alicante y ya la estoy escribiendo.

Llegaste a ser finalista del premio Illa de Menorca en 2002, bastante antes de publicar estas novelas. ¿Ya entonces imaginabas que acabarías dedicando una parte importante de tu vida a escribir ficción?

No me lo imaginaba, aunque lo deseaba, pero las obligaciones profesionales, muy exigentes, me cercenaban la posibilidad de dedicarme a escribir de manera continua. No acostumbro a presentarme a concursos, pero en ese momento me vino la inspiración en forma de relato, lo presenté y quedé finalista.

Tienes tres hijos y siete nietos. ¿Ha cambiado con los años tu manera de entender qué historias merece la pena contar?

Sí. La experiencia vital de ser padre y abuelo es insuperable.

En el caso de mi última novela, Vipéreos, la dedicatoria ha ido de manera directa a mis siete nietos: «Con el deseo de que sus vidas estén llenas de buenos momentos».

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J.A. Aguilar – Vipéreos

Después de décadas enseñando en universidades y escuelas de negocio europeas y latinoamericanas, ¿qué has aprendido tú de tus alumnos?

Sí, por supuesto. Pensad que yo me he dedicado a dar clases a profesionales, muchos de ellos ejecutivos. Enseñar es aprender.

A modo de ejemplo y a pesar de su juventud, durante bastantes años tuve a alumnos, ingenieros en este caso, que venían becados por ser los números uno de sus respectivas carreras. Una auténtica gozada conocer a mentes preclaras como las de estas jóvenes personas. En el caso opuesto, por motivos de edad, he tenido alumnos expertos en sus oficios y profesiones de los que he aprendido una barbaridad.

Si tuvieras que explicar qué busca J. A. Aguilar cuando escribe novela negra, más allá de entretener al lector, ¿qué responderías?

Como dije al principio de la entrevista, escribir me sirve como método terapéutico. En el momento que estoy inmerso en la escritura de una novela «desaparezco del mundo». Todo ello acompañado de una necesidad innata de comunicarme con el mundo exterior. Saber comunicarnos es la clave.

Estás preparando una cuarta novela para 2027. ¿Qué es lo que todavía te apetece explorar después de Gandallas, Malandros y Vipéreos?

En esta cuarta entrega, que no tendrá nada que ver con el universo de las tres primeras, voy a profundizar en el mundo de la familia y en un tema espinoso que se da en ellas, cuando hay que repartir, que es el tema de las herencias.

Y fuera de la escritura, ¿qué sigue despertando hoy tu curiosidad suficiente como para hacerte pensar: “quiero saber más sobre esto”?

Pues de casi todo. Cuando uno va cumpliendo años cronológicos, pero los sustenta con la curiosidad de un joven, los años pesan mucho menos. Por tanto, seguiremos leyendo, escribiendo, investigando, documentando, aprendiendo.

J.A. Aguilar - Vipéreos
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