Víctor Guerra Fernández: Cambios de vida y Cambios de vida 2Víctor Guerra Fernández: Cambios de vida y Cambios de vida 2

Víctor, tu vida cambió por completo debido a una enfermedad. ¿Cómo enfrentaste ese giro tan brusco?

Esta enfermedad es parte de mí, y conlleva seguir enfrentándola día a día, el cambio fue muy radical, pero en ese momento tenía una niña de tres añitos, que me venía y me abrazaba, me daba un beso todos los días, por mucho que quisiera yo no era capaz de coger ni un baso de agua, y mi mayor deseo era poder volverla a coger entre mis brazos, no podía permitirme dejar de luchar, mi mujer Laura estuvo siempre a mi lado, duchándome, llevándome al baño, ayudándome a comer, dándome fuerzas cuando mi mente ya no aguantaba el dolor, poder superar esto no habría sido posible sin ella, y doy gracias a que el amor verdadero aún sigue existiendo. Todo eso es muy duro y frustrante. Pero cuando encontraron una medicación que me comenzó ayudar y a mitigar un poco el dolor, comencé a ver la luz.  

¿Qué te enseñó el cuerpo al fallar? ¿Cambió tu forma de ver la vida, las prioridades, los vínculos?

Mi cuerpo me dio la lección más humillante y hermosa a la vez: pedir ayuda, era una de las cosas que más me costaban en la vida. Al fallarme el cuerpo no me quedaba otra que depender de otras personas y eso me dolía, me daba mucha rabia, llega un momento en que te sientes un incompetente, te sientes inútil y una molestia para los demás dentro de tu mente. Todo eso cambia tu forma de ver la vida, valoras pequeños momentos, cosas que no imaginabas tan importantes, como salir a la calle y sentarte en un banco a ver como tu hija va en bicicleta y te dice: mírame papá, son momentos que aunque me gustaría estar a su lado con mi bici, el simple hecho de vivir ese instante, te llena de esperanza. También te das cuenta de las personas que verdaderamente están contigo y les importas, ya sean familia o amigos, descubrí quiénes se quedaban a limpiar mis lágrimas y quiénes solo querían verme sonreír.

En tus novelas los personajes también viven situaciones límite. ¿Crees que escribir sobre ello es una forma de catarsis?

Absolutamente. La escritura es mi forma de seguir corriendo cuando las piernas ya no responden. Yo he vivido una vida llena de adrenalina constante, la única manera que tenía de liberar el estrés era, viajando y viviendo aventuras, ahora escribiendo, puedo reflejar en mis personajes, la necesidad que está pidiendo a gritos mi cuerpo.

¿Qué importancia tiene la amistad en Cambios de vida? ¿Es un reflejo de tus propios valores?

Para mí la amistad es sagrada, tener un verdadero amigo a día de hoy, en que puedas confiar al 100% es prácticamente imposible. Vivimos en una era donde las relaciones son transaccionales, soy amigo de fulanito porque el día de mañana me puede ayudar. Yo he tenido la suerte de conocer almas que rompen ese molde, en los que puedo confiar, en los que he tenido problemas y han estado los primeros en ayudarme, por eso la amistad y la confianza es una de las cosas más importantes en la historia de Cambios de vida.

Las tramas giran en torno a la manipulación, el poder oculto, la oscuridad. ¿Crees que la realidad también está marcada por estas dinámicas?

Es más fácil escribir y sentir algo cuando crees en eso. En la realidad, como en la ficción, el dinero suele ser el hilo que mueve a los títeres, pero he aprendido algo clave: los verdaderos manipuladores no son los que tienen riquezas, sino los que carecen de escrúpulos. Y ahí está la paradoja: cuando escribo sobre villanos como Fran, en el fondo estoy buscando respuestas. ¿Por qué algunos eligen el abuso cuando conocen el dolor? ¿Es el poder una droga que corrompe incluso a los bienintencionados?

El deporte, los viajes, la libertad… ¿Qué queda de todo eso en tu día a día actual? ¿Cómo canalizas ahora esa energía?

Ahora la libertad tiene otro ritmo. Yo no sé cómo me voy a levantar, cada día es una batalla, hay días que de la cama no me muevo, y otros días que intento hacer la vida lo más normal que pueda. Es verdad que he aprendido que el día que puedo salir de la cama, voy a intentar aprovecharlo y estar alegre. Mi suegro me lleva a hacer ejercicios guiados a la piscina, que es en el único sitio que hago algo de ejercicio, rodeado de abuelos que me enseñan que la resistencia no tiene edad. Eso es una vía de escape muy grande para mi cuerpo y sobre todo para mi mente. De momento los viajes son muy difíciles, se tienen que amoldar a mi forma de vivir, así que son mucho más tranquilos que antes.

Has dicho que escribir mantiene tu mente ocupada. ¿Se ha convertido la creatividad en tu nueva forma de movimiento?

La mente puede ser el motor más poderoso y eficaz de viajar a los sitios sin ni siquiera moverte, por eso cuando el cuerpo me niega el movimiento, la mente abre alas: escribo y viajo a paisajes inventados, lucho batallas que me fortalecen, creo personajes que llevan pedazos de mi alma. Y cuando alguien lee mis historias y consigue sentir alguna emoción o sensación, esa era la carrera que estaba haciendo, viendo como he llegado a meta.

¿Qué has descubierto sobre ti mismo desde que empezaste este nuevo camino como escritor?

He descubierto que las malas situaciones, no son callejones sin salida, sino talleres donde se forja una nueva versión de uno mismo. Cuando la enfermedad me cerró la puerta de mi anterior vida, yo no busqué ventanas: derribé paredes. Escribir me enseñó que la creatividad es el martillo. Ahora sé que el yo de antes no ha desaparecido: vive en mis personajes, en la obstinación con que enfrentan sus propios cambios. Y lo más bonito: al compartirlo, otros encuentran herramientas para sus muros. Ten claro que no sirve de nada preocuparse por algo que no tiene solución, por lo tanto, no dejes que nada ni nadie te impida disfrutar de la vida.


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